¿Después de 8 películas? Siempre.

Hace unos días fuimos, Victoria y yo, a ver la nueva película dentro del universo de Harry Potter: Bestias Fantásticas y Dónde Encontrarlas. Fuimos en día de estreno por puro accidente, aprovechando una oferta de 2×1 en las entradas para funciones en 3D, porque si es de jeta es de jeta, como dirían los sabios de la antigüedad.

Esta peli se venía cocinando desde hace bastante tiempo, recuerdo que cuando fui a ver Episodio VII ya estaban machacando con el trailer junto al de X-Men: Apocalypse, Captain America: Civil War y alguna de DC (creo que Dawn of Justice). Claramente el 2016 se venía en grande con el tema de sacarle billete a las siempre nobles y leales huestes geeks. Y mira, para lealtades la de los Potterheads.

Yo admito contarme entre esos que iban a comprar los libros el día que salían a la venta y los terminaba antes que el reloj diera la vuelta completa. No vi todas las películas en el cine, pero las vi todas. Esto último se hizo mucho más sencillo cuando los jefes de programación de los canales de cable se pusieron de acuerdo para hacer que siempre haya alguna película de Harry Potter o de Rápido y Furioso en la televisión. Hagan la prueba, vayan a la tele y es bastante probable que agarren alguna comenzada; eso, o Los Simpsons.

Pero de vuelta al cine. Ahí estábamos los dos, Victoria considerablemente más emocionada que yo. Para ella formaba parte de un ritual que se remontaba a quince años con el estreno de La Piedra Filosofal. Para mí era un ejercicio de “vamoh a veh qué eh lo que eh” (un término técnico intraducible).

Suena entonces el Tema de Hedwig de John Williams y en un instante todo está bien. Ya no estás en el cine, ahora estás en el universo mágico de J.K. Rowling. Eres parte del secreto, ahora somos “nosotros” y los demás son “muggles” o “nomaj” por usar el vocablo americano. Ya no eres un espectador, ahora eres un cómplice. Todo esto sin que haya sucedido nada en la pantalla, salvo ver el logo de la WB volar entre las nubes.

¿Les comento qué tal es la película? Seguro.

Esto va de entretenimiento, puro y duro. Visualmente es todo lo que esperas del universo de Rowling. El 3D tiene sus grandes momentos y el diseño tanto de la comunidad mágica estadounidense como el de los bicharajos mágicos es una delicia lisérgica para los sentidos.  Tiene además ese giro de situarse en la Estados Unidos de la Prohibición, de la era del jazz, de los Roaring 20’s. Es un preludio para una historia más grande y ambiciosa. Pocas cosas más adecuadas que arrancar con la calma previa a la tormenta que fue la Gran Depresión y los trailers de la Segunda Guerra Mundial.

Eddie Redmayne es, como era de esperarse, un gran protagonista. Su Newt Scamander es una mezcla de rareza, inteligencia y emotividad. Dicho de otra forma: Newt es el equivalente a un geek mágico. Encuentra su complemento ideal en Porpentina Goldstein (Katherina Waterston) y especialmente en Jacob Kowalski (Dan Fogler), un divertidísimo panadero muggle (perdón, nomaj) que en mi opinión, se roba el show. La última pieza es Queenie Goldstein, una encantadora flapper del mundo mágico interpretada por Alison Sudol.

A medida que avanza la película de a poco vas entendiendo que todo esto de las bestias fantásticas (que no son pocas) no es más que una excusa, un incidente inductor no solo de esta historia sino de todas las historias por venir dentro de este capitulo en el universo mágico. Y mira, al parecer McGuffin es un hechizo que a señora Rowling conoce muy bien.

Las poco más de dos horas se te van volando, es un film que no decae y que no aburre. Se sostiene por si mismo y hace justicia al universo en el cual se ubica, sin tomar de prestado tanto como para sentir que es un derivado sin mucho esfuerzo en su creación. Además, es una peli con un tono mucho más adulto, tanto en su trama, como sus protagonistas, como en su audiencia. Trae a los nenes, seguro, pero trae a tus primos que, como tú, crecieron entre los pasillos de Hogwarts. Aunque pensándolo mejor, no traigas a los nenes.

Cierran los créditos y no hay nada más (gracias Marvel, por crearnos el hábito), salvo las ganas de ver qué se viene en las secuelas y esa sensación de haber vuelto a un lugar del que realmente nunca quisimos irnos; un universo que contra lo que yo esperaba, aún tiene muchas cosas divertidas que contar.

¿Después de 8 películas?

Siempre.

 

 

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