Hidden Figures o cuando hay que contar sobre las que contaban.

Hace un par de días Victoria y yo vimos Hidden Figures, una de las películas que está disputándose el circuito de premios, y que seguramente tendrá figuración en las nominaciones al Oscar*. Es el segundo largometraje de Theodore Melfi, tras su debut con “St. Vincent” en 2014. Tiene un pedazo de reparto, con Taraji P. Henson y Octavia Spencer en cabeza de cartel, acompañada de Kirsten Dunst, Kevin Costner, Jim Parsons, Marheshala Ali y Janelle Monáe que debutó por partida doble este año en esta y Moonlight.

Ah, Rafa, pero ¿de qué va la peli?

Pensé que nunca preguntaría, voz en mi cabeza. Verás, Hidden Figures nos cuenta sobre Katherine Johnson (Henson), Dorothy Vaughan (Spencer) y Mary Jackson (Monáe), tres mujeres formaban parte del grupo de “computadoras” empleadas por la NASA para, bueno, ser calculadoras humanas. ¿Mujeres en la NASA en los 60, qué clase de mariconada progre es esta? No solo mujeres, estimadas voces, mujeres negras.

Como podrán imaginar, no estaban precisamente nadando en beneficios laborales. Tal como lo pinta la película, el trato que recibían era el mismo que le darías hoy a una calculadora electrónica: eran un perol. Encima eran un perol afroamericano, con todo lo que eso implicaba en un estado segregado como Virginia, donde se desarrolla la película. (Pro Tip: Control de Misión en Houston se abrió en el 63).

Cosas que se cuentan.

Hidden Figures es una peli cuyo mayor basa es la historia que cuenta. Salvo que seas un muy dedicado al tema de la exploración espacial, es bastante probable que no supieras que estos personajes existieron. Demonios, yo me considero un aficionado menor a este tema, y no lo sabía. El drama que podemos encontrar en este film viene de un antagonismo un tanto etéreo: son estas mujeres contra el sistema. Se personaliza en algunos personajes como el de Jim Parsons o el de Kirsten Dunst. La última haciendo de la mujer blanca que comienza sus frases con “no soy racista, pero…” y Parsons haciendo, bueno, de Sheldon.

Para que estos sea efectivo necesitas protagonistas poderosas pero vulnerables, y en eso el casting es acertado. Taraji lleva el personaje de Katherine Johnson con esa mezcla de sensibilidad, estoicismo y frustración contenida que es necesaria para personificar a una mujer que es flor de inteligente y que sin embargo es tratada con la misma sensibilidad que tratarías a un destornillador. También hay que destacar a Octavia Spencer, que interpreta su papel con una mezcla de pragmatismo y actitud de “estoy a dos palabras de voltearte la jeta”. Monáe es todo sabor y actitud, “sass” que le llaman allá en el norte, sencillamente deliciosa y además, un monumento de mujer.

El contexto se presta a la épica intelectual: la Carrera Espacial, una gesta que los Estados Unidos debió correr a rebufo durante las primeras vueltas frente a los triunfos de la URSS. En un contexto local las protagonistas se enfrentan  a la mezcla de misoginia y racismo de la Estados Unidos de los 60. De cierta forma, las protagonistas encarnan la revolución antes de la revolución. Una historia escondida que hay que contar y con más fuerza en esta época tan cargada de…bueno, de todo.

Todo está en el método.

Hidden Figures me recuerda a películas como The Theory of Everything de hace un par de años. Son películas cuya trascendencia está en el material sobre el cual se construyen.

¿Cómo así?

Hay películas que son capaces de sacar petróleo de los argumentos más mundanos. Ozu tomó una simple historia familiar y la convirtió en una de las mejores películas de la historia (Tokyo Monogatari), De Sica tomó un drama que gira en torno a una bicicleta robada y nos dio una obra maestra (Ladri di bicilette). Sí, son dos ejemplos extremos, pero es una forma efectiva de entender la idea: no es lo que cuentas, es cómo lo cuentas.

Mi crítica, no en un sentido peyorativo, a películas de este estilo es que se apoyan sobre argumentos tan naturalmente dramáticos y poderosos, que se descuidan otros aspectos que podrían redondear el largometraje. No es que sea una mala película, no lo es. Pero no puedes dejar de imaginar qué pudo ser si tan solo se hubiera dado más fuerza a otros elementos más, digamos, propiamente cinematográficos. Sales del cine y te quedas con lo que te contaron, que es mucho, pero te quedas con hambre como cuando te comes tres tacos pero quería cuatro, o cinco según su estómago.

La película descansa tanto sobre los hombros de sus protagonistas que hasta se descuidan pequeños detalles: ¿notaron como no había una sola regla de cálculo en toda la película? Es una tontería menor, supongo, pero considerando que es una historia que gira en torno a los logros de mujeres matemáticas, uno esperaría cierta precisión en el cómo retratarlas.

Un mérito que si reconozco es la habilidad del guionista de retratar la discriminación racial sin caer en lugares comunes o directamente mostrar violencia física. Cada una de las mujeres del reparto experimentan discriminación a través de experiencias que pueden parecer “menores” pero que son tan violenta como un palazo en la cabeza. Una tasa de café, un libro, una clase. Son luchas de lo cotidiano que retratan un contexto mayor del racismo, uno que tiene ecos en el presente y lo que hace historias como esta tan pertinentes.

Cuéntame… ¿más?

Victoria suele decir que no existe actor más adecuado que Dennis Quaid. ¿Adecuado? sí, es un actor que no hace películas extraordinarias, ni para lo bueno ni para lo malo. Decir que es algo es adecuado es el adjetivo perfecto para algo que no te desagrada ni te vuelve loco. Es un reconocimiento a lo estrictamente correcto, sin subestimar pero sin trascender.

Esta película inspira, es la naturaleza del argumento, inspirar. La fuerza y potencial de las mujeres de la ciencia, la lucha por los derechos civiles, por la igualdad; todo eso está ahí, pero está ahí porque son parte del ADN de la historia que cuenta, me falta el input de los creadores, la vuelta de tuerca, el cuarto pastelito.

En mi opinión Hidden Figures es una película adecuada en formas, trascendente en tema. Acab ay te interesas por la historia que te acaba de contar, seguramente irás a Google y buscarás más sobre estas brillantes mujeres. A mí, sin embargo, me queda la sensación de que pudo haber sido mucho más, pero como diría el Dr. Watson en los últimos de Sherlock: it is what it is.

No por ello dejo de recomendarla, aunque no les diría que la pongan en el tope de sus listas, más como justo en la mitad.

* En efecto, la tuvo, 3 para ser preciso.

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