Kubo and the Two strings y las virtudes de Laika.

Ayer fue domingo, lo que significa que hoy es lunes y casi seguro mañana será martes, pero como ahora existe eso de los alternative facts, capaz y sea jueves, uno nunca sabe. Los domingos son de película, que no es que sean un espectáculo, sino que uno prende la tele y deja puesto Cine Millonario, o Netflix, según sea su preferencia y presupuesto. Domingueando como estábamos, Victoria y yo decidimos ver Kubo and the Two Strings, cuarto largometraje de la productora Laika (Coraline, ParaNorman, The Boxtrolls), y debut del señor Travis Knight.

Victoria amó ParaNorman, película que debo admitir me ha costado entrarle y hasta hoy no he podido verla completa. Eso, por si a caso, es más un comentario sobre mi capacidad de mantenerme despierto los fines de semana que la calidad de la película. No hemos visto The Boxtrolls y compartimos incomodidad en torno a Coraline, cosa que habla bien de la capacidad del gran Henry Selick como director.

Pare la oreja el que me quiera oír…

Más o menos así comienza Kubo. Seguro, no es con esas palabras, pero ustedes entienden. El punto es que el inicio  es una declaración de intenciones, te marca el tono desde el primer segundo: esto es un cuento de hadas, un mito, un relato fantástico. Lo que sigue,  va así: Acompañado de un mono y un escarabajo samurai, Kubo debe encontrar las tres piezas de la armadura mágica que le ayudará a vencer al Rey de la Luna y sus secuaces, quienes buscan quitarle a Kubo su ojo izquierdo. Además de sus acompañantes, Kubo se valdrá de sus poderes para lograr su objetivo.

Fantástico.

El cast de voces es notable: Art Parkinson (Game of Thrones) como Kubo, Matthew McConaughey como el Escarabajo, Charlize Theron como Mono, además de Ralph Fiennes, Rooney Mara y George Takei. A destacar el trabajo de Charlize Theron y Rooney Mara, ambos geniales, y un notable a la capacidad de McConaughey y Fiennes de neutralizar sus acentos, cosa que no debe ser nada sencilla si alguna vez han escuchado a estos dos hombres hablar.

Dos cuerdas…

Si hay dos cosas que debo destacar de Kubo son su dirección y su animación. Travis Knight hace un gran trabajo al trabajar el tema de la dualidad que se alude en el film, desde elementos más evidentes como los personajes o el atrezzo, donde creo que destaca, hasta niveles mucho más sutiles como algunas ideas compartidas por los personajes y que no les quiero fastidiar. Para ser su debut como director, Knight hace un buen trabajo, se nota que es una historia importante para él en el tratamiento que da a algunos personajes/temas, es una aventura pero al mismo tiempo una reflexión y una celebración

Lo otro es lo visual. Laika ha apostado por el stop-motion como su sello de identidad, una vieja técnica de animación que destaca por su extraordinaria minuciosidad. La animación cuadro a cuadro es complicada, es lenta y es, sobretodo, una labor artesanal de amor. El resultado final es sencillamente espectacular, la animación es detallada, es palpable el carácter físico inherente del stop motion: se trabajan con modelos reales, algunos verdaderamente extraordinarios (atentos al barco y al Gashadokuro). Los personajes están vívidos, son palpables pero no se sienten rígidos. Para redondear, los animadores crearon un mundo vivo, dinámico, colorido en sus mejores momentos, sombrío cuando es necesario. Solo por esto vale la pena la película.

Ya va, ¿los shamisen no tienen tres cuerdas?

Si hay un comentario negativo con el que me he topado en torno a Kubo es que puede resultar algo predecible y a veces superficial en su tratamiento de ciertos personajes. Entiendo de dónde viene esto y que sí hay cierta razón en los argumentos. Pero como dice Kubo, hay que prestarle mucha atención al asunto. Por cierto, lo que sigue puede ser un pelo SPOILER, así que pendientes.

La historia comienza con el protagonista hablando directamente a la audiencia, rompe el cuarto muro para introducir el relato que estamos por ver. Entrados en minutos, entendemos que es el mismo Kubo el que nos está contando su historia y que todas las historias que él cuenta son su historia. Todo lo que veremos va sobre él y quienes le rodean. Como buen narrador, Kubo  nos deja claro quienes son los personajes en esta historia: de un lado él, mamá y papá; del otro su abuelo y sus tías. Visto así entonces ninguno de los “giros” que presenta la trama deben ser una sorpresa, sino más bien una confirmación, siempre estuvieron ahí.

Hay cierta obsesión en que todas las películas deben estar llena de sorpresas para que el guion sea “bueno”, lo cual es totalmente falso. De hecho, hay películas creadas sobre la idea de revelar el final y es precisamente cómo se llega ahí lo que importa. Ese viaje cargado de experiencias y creador de recuerdos es el verdadero centro eje de la trama, las piezas están donde tienen que estar. Nuevamente, por citar al protagonista, que su abuelo le haya quitado el ojo y quiera el otro es el menor de los asuntos.

Así que mejor, ojo pelao.

Kubo and the two strings es una película hermosa visualmente, una celebración de su estilo de animación. Es una historia divertida llena de aventuras y secuencias verdaderamente espectaculares. Pero es más que eso, es una película con un sustrato rico, uno que demanda que abramos los ojos para ver más allá.

Por eso, cuando vayan a verla, prepárense antes y si tienen que pestañear antes, háganlo. entonces, presten cuidadosa atención a lo que van a ver y escuchar… y recuerden, que el ojo es lo de menos, lo importante es ver.

 

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