Girlfriend’s Day o ¿habrá una tarjeta para esto?

Hace unos días Victoria me comentó que había una película nueva con Bob Ondekirk, una original de Netflix. Para ustedes que le gusta privarse de todas las cosas que son awesome en este mundo, como los pastelitos de papa y queso o los patacones de rueda completa, Bob Odenkirk es el señor que hace de Saul Goodman en Breaking Bad y luego en la precuela Better Call Saul, ambas en Netflix por si quieren salir de su mundo de privación.

Como ayer no teníamos nada mejor que hacer en la tarde, prendimos la tele y le dimos play, a ver qué tal.

De entrada me llamó la atención que es una película de 70 minutos, algo profundamente inusual para un largometraje en estos días donde nada baja de dos horas, o dos siglos si tuvieron la “suerte” de ir a ver Batman vs Superman. Lo siento, Sad Affleck, pero es así.

En fin.

Describir una película como Girlfriend’s Day requiere cierta ingeniería lexical. Verán, la serie va de un señor que escribe tarjetas de felicitación, con una especialización en tarjetas románticas, al que le piden que escriba una tarjeta para una nueva celebración, El Día de las Novias, de ahí el título de la película.

Suena tan interesante como ver la grama crecer, o como lo llaman los amigos del norte, golf. Pero, en mi experiencia, 8 de cada 10 veces cuando una trama suena absurda, es porque el cineasta se trae algo entre manos. Las otras dos veces es cine francés.

Girlfriend’s Day es algo así como una quimera de comedia, drama y noir. Todo esto en un mundo donde, al parecer, escribir tarjetas de felicitación es un trabajo que trae reconocimiento y tus propios bares. Es totalmente absurdo. Es divertídamente absurdo. Como me dijo Victoria, ¿será que los Cohen ahora trabajan bajo seudónimo? Te deja esa misma sensación de cuando ves Burn After Reading, o como la llamo yo, esa sensación de “¿Qué coño estoy viendo?”.

A nivel de interpretación, Bob Odenkirk que tiene muy controlado esto de los personajes losers pero encantadores. Es más o menos el mismo registro de Saul, pero en “escritor” atormentado. El resto del reparto no está mal, Stacy Keach nunca decepciona y Amber Tamblyn se ve cómoda haciendo  de Manic Pixie Dream Girl*. Pero tampoco tienen suficiente tiempo como para desarrollar, lo de los setenta minutos se nota en lo atropellada que se siente la trama. Supongo que hay un comentario ahí sobre lo efímero, bien representado en las dichosas tarjetas que tanto parecen atormentar a los personajes.
(*¿No habíamos superado ya esto? Dile no a la Manic Pixie Dream Girl)

Tiene sus detalles, particularmente en sus absurdos villanos que van desde un magnate de la industria tarjetera, un detective al que le parten la cara cada dos por tres y dos SJW en el sentido más literal del término que he visto en vida.  Pero de nuevo, se le notan los setenta minutos, sobretodo en que solo hay brochazos, no hay mucho desarrollo.

Girlfriend’s Day se siente como un cortometraje pasado de revoluciones, es una historia pequeña, divertida y absurda. Funciona, con sus patas cojas, pero funciona. Es un ratito de personajes coloridos y un mundo raro. Al final  es un mundo donde lo que importa no es la tarjeta sino el dinero, y mira, si mi comunión o mi graduación son indicativos, entonces no es muy diferente al mundo real.

Pero eso, son setenta minutos nada más.

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