La La Land y Moonlight se fueron a buscar un premio: El Epílogo.

Bueno señores, la temporada de premios de 2016 ha terminado oficialmente y mira que le han dado un final inolvidable, no creo que alguien pudo imaginar un giro dramático como el del domingo, o lunes según tu time zone. Miren que el Oscar ha tenido sus momentos…esto…curiosos. Tuvieron un streaker, tuvieron a una nativa americana aceptando el premio de Marlon Brando por El Padrino, tuvieron la selfie más viral de la historia de Twitter y esos son los que me vienen a la cabeza de bote pronto, seguro que Victoria puede comentar unos cuantos más, ella sabe mucho más de este tema que yo.

El del domingo, claro, es una primicia y será difícil de igualar, nunca antes en la historia de la ceremonia se había anunciado un ganador equivocado, muy a pesar de aquella leyenda urbana sobre Jack Palance diciendo el nombre incorrecto al anunciar el Oscar de Marisa Tomei por My Cousin Vinny. Y miren  que la Academia y PricewaterhouseCoopers han asegurado por activa y pasiva que eso es imposible. Bueno, eso y que evidentemente Marisa Tomei es muy grande en My Cousin Vinny.

A ver, el error del domingo se ha mirado por todos los ángulos posibles y más o menos la historia va así: Hay dos contadores de PricewaterhouseCoopers en cada ceremonia, son las únicas dos personas que conocen todos los ganadores, y cada uno lleva un juego de sobres; es decir, hay un respaldo en caso de algún problema. Cada contador se ubica en un ala del teatro y entrega los sobres según vengan los presentadores.Hasta ahí todo bien, esto es lo que se supone que debe pasar.
El problema de anoche fue que el señor contador le dio el sobre equivocado a Warren Beatty, en lugar de entregar el de Mejor Película, le dio el de Mejor Actriz Principal. Un muy confundido Warren dudó en leer leer el ganador, no por joda, sino porque decía Emma Stone, de ahí que se lo mostrara a Faye Dunaway que no pilló la seña y  esta dijo La La Land: porque el sobre decía La La Land también. Lo que pasó después es historia, pero si no lo vieron:

Es apropiado que este asunto haya involucrado a esas dos películas, La La Land y Moonlight. Es un epíloco…un typo que dejo porque me parece correcto.
Los Globos de Oro al tener un premio para Drama y otro para Comedia/Musical logran evitar este tipo de situaciones, tanto en cine como televisión. Es una solución salomónica, hasta lógica si lo pensamos con cuidado; después de todo, usamos una máscara triste y una máscara risueña como símbolo de la interpretación.

Es también una alegoría a una de las discusiones más estériles que he presenciado en mucho tiempo, una que se repite en diversas facetas del día a día y que van desde las clásicas como Coke VS Pepsi y Burger King vs McDonald’s, pasando por Mac vs PC,  PlayStation vs Xbox y llegando a  Megadeth vs Metallica, Marvel vs DC y claro, La La Land vs Moonlight.

Por citar a Rodney King, can we all just get along?

De vuelta al tema, que si no, me voy bien ido.

La La Land es una buena película. Moonlight es una buena película. Cada una por méritos propios y por decisiones correctas para cada narrativa. ¿Es necesario alabar a una menospreciando a la otra?

No.

Por cada “La La Land es una paja de Hollywood a Hollywood” me he encontrado un “Ay claro, como Moonlight es de negros y mariscos”. Por cada “Es que La La Land es comercial” me he encontrado un “Es que Moonlight no me habla”. Y así vamos.
Una cosa: Ni amar ni odiar una película nos hace especial.
Otra cosa: Que nos guste más una u otra no la hacen mejor o peor; los gustos son una cosa, las películas otra.
Indudablemente, cada persona está en pleno derecho de sus opiniones, pero esas, como bien apuntaba Clint Eastwood encarnando a Harry Calahan, son como los culos.

Entiendo el disfrute del cine como eso, el disfrute del cine, de las películas, en plural. Con el tiempo se me hace más complicado tomar parte en estos juegos de los tuyos contra los míos cuando se refiere a algo tan trivial, pero necesario, como es una película. ¿Pagan por hacerle campaña a una y putear a la otra? Si es así, que me avisen, que bien podría usar ese dinero. Nada impide ver las dos, disfrutar las dos, considerar que las dos son buenas y merecedoras de los premios que sean, la calidad de una no es excluyente de la otra; por el contrario, a mayor cantidad de películas buenas, mejor para todos, tanto la industria como el espectador.

Regresando a lo de alegorías, en este final tan bien improvisado, la actitud de Jordan Horowitz, productor de La La Land, encarna en buena medida lo que vengo comentando: él mismo anunció el error, mostró la tarjeta correcta y  dijo, sin un gramo de sorna, que sería su gran placer entregarle las estatuillas a sus amigos de Moonlight. Me consta el buen rollo entre los dos crews, lo vi en la mesa redonda de The Hollywood Reporter de directores con Barry Jenkins y Damian Chazelle, vi el respeto y admiración de dos directores jóvenes que entienden que cada uno habla de las cosas que siente y que necesita hablar, sin desmerecer el uno al otro.

Apropiado, sí, que Moonlight y La La Land se hayan ido de paseo a buscar premios este año y sus caminos se hayan cruzado, recordándonos que el cine puede ser muchas cosas, y que todas se pueden disfrutar y celebrar.

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