I Don’t Feel at Home in This World Anymore o que raro es este mundo…


Hace unos días Netflix subió a su plataforma I Don’t Feel at Home in This World Anymore, el debut de Macon Blair que tuvo gran recepción en Sundance este año, llevándose el Gran Premio del Jurado, un galardón que suele abrir puertas como lo han demostrado Damian Chazel que se llevó el de 2014 con Whiplash, o Ryan Coogler con Fruitvale Station en 2013, solo por mencionar un par de ganadores recientes.

Tras uno de esos períodos en los que Netflix insiste en preguntar si ya la viste, anoche decidimos darle play y ver qué tal iba el asunto. Van entonces aquí mis 0,02c.

I Don’t Feel at Home in This World Anymore cuenta la historia de Ruth (Melanie Lynskey),  una auxiliar de enfermería que un día sufre un robo en su casa. Sintiéndose desamparada por la policía, Ruth decide buscar justicia acompañada de Tony, su raro (raro) vecino (Elijah Wood).

Lo que se desencadena, supongo, puede describirse como una comedia negra, algo así como si Pulp Fiction y Napoleon Dynamite hubiesen tenido sexo rudo y hubiesen tenido un  violento hijo con un raro sentido de la moda y el comportamiento humano normal.

Chistes aparte, la peli tiene un registro un tanto raro, entre melancólico y depresivo, similar a la sensación de Girlfriend’s Day, también de Netflix. La fotografía es desaturada, oscura, los espacios no son atractivos, son opresivos, son ruidosos, son inhóspitos. El trabajo del tono y del espacio refuerzan esa idea que vamos con un personaje deprimido, rayado por la vida. Hay sin embargo cierta ligereza en el tratamiento del asunto, después de todo, es una comedia. Eso descoloca, o al menos a mí me descolocó. No sabes si miras una reflexión o slapstick; cabe dentro de eso que en inglés llaman “quirky”, raro, extraño.

Esa rareza está bien encarnada en las interpretaciones de Lynskey, que siento nunca ha hecho un papel “normal” en su carrera, y especialmente Wood, que nos da un personaje caricaturesco pero que se siente real. Ahora, le comentaba a Victoria, no sé si se siente real porque de hecho haya gente así o es porque es la caricatura de la realidad que nos da el cine. Es como que la representación de la vida pasase a ser la vida misma. De nuevo, es raro.

Esa cualidad eventualmente le juega en contra, el tercer acto de la peli se desarma en una en su subida de tono, va de lo extraño a lo realmente violento. Podría argumentarse que este aumento en la apuesta, de lo “simpático” a lo trágico, va de la mano con el tema central de la película: la gente es imbécil. En un mundo donde la empatía no existe, lo normal es que terminemos matándonos todos con la misma naturalidad que usamos para amarrarnos los zapatos.  Sin embargo, cuando la violencia es espectáculo, se pierde un poco el punto que estás tratando de transmitir.

I Don’t Feel at Home in This World Anymore no deja de ser un interesante primer ejercicio del señor Blair, cuyo cameo en la peli refuerza su mensaje. Hay algo morboso y fascinante de ver a este reparto de personajes  navegando esas aguas entre lo entrañable y lo repulsivo, un ejercicio que parece favorecer Netflix. No sé si la amé o la odié, pero me hizo pensar y sentir algo, solo por eso la recomiendo, aunque suene raro.

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